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Microcuentos de Santiago Leaño

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AVISO PUBLICITARIO La oveja nos da carne, la lechuga, sus hojas, las abejas, deliciosa miel. Para que todo esto suceda, primero tenemos que masacrarlos. TOME LECHE. Único alimento obtenido de forma placentera. TRABALENGUAS Tanto arroz le dio a la zorra el Abad que la pobrecita murió de escorbuto. Le pasó lo mismo que a los tres tristes tigres. Los cereales NO son la respuesta. ADVERTENCIA “Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, telepático, óptico, de grabación o de fotocopia, sin previo permiso escrito del editor. Con excepción del párrafo que está leyendo, el cual fue plagiado de otro libro y de cuyo autor no se ha sabido nada.” (SIN TITULO) La niñez es un mal pasajero relacionado con varios desórdenes motrices; el paciente se recupera rápido y normalmente no deja secuelas irreversibles. La adolescencia es un desorden de origen metab...

Cuento de Pamela Román

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La verdadera historia de Elvis Por fin era suyo “Loving you”, el último éxito de Elvis, una joya. Le había costado un ojo de la cara, probablemente había robado alimentos a las tripas, porque tener ese longplay era un gusto de ricos, pero él no reparaba en gastos cuando se trataba de su ídolo, aunque era pobre como una rata y en las postrimerías de los años 50, los últimos en la escala social apenas tenían para comer. Elvis, su otro yo, aunque todos se reían, él sabía que eran iguales, como dos gotas de agua. Estaba seguro de que eran gemelos y por alguna extraña razón él estaba en esta parte del mundo viviendo en la miseria. Cuando no estaba limpiando pisos y baños en la fábrica donde trabajaba, ensayaba los movimientos que veía en el televisor del dueño de la empresa cuando lo llevaban a limpiar la casa. Copió su peinado y mandó a hacer unos trajes como los que veía en las revistas, aunque con telas baratas, pero con el movimiento de caderas al ritmo de “El rock d...

Cuento de Ronnie Ramírez

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Octavo piso, Av. Bulnes 123 El tiempo estaba nublado, pero hacía un poco de calor. Miró sus plantas del jardín y decidió regarlas. Con la manguera y en unos diez minutos bien reposados podía regar todas. Siempre, esto le producía mucho placer, sobre todo en la tarde cuando reinaba la mayor tranquilidad, se echaba en su hamaca y tenía una vista espléndida de la cordillera. No recordaba bien las circunstancias como poco a poco, se fue instalando, quedándose y haciendo de este cuadrilátero de cemento, esas pocas piezas, su casa, sin embargo, era suficiente para él, viudo, jubilado con hijos que venían a verlo cada vez menos, agobiados por sus familias y sus trabajos. Con su pensión de administrativo, empleado público, vivía sin grandes sobresaltos. No vamos a decir que llevaba la gran vida, pero como siempre había sido ahorrativo, frugal, casi espartano en sus costumbres, su modesta pensión le alcanzaba perfectamente. Además, su gran pasión la constituía esa huerta enan...

Cuento de Elba Contreras Guzmán

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El fin               Todos comentaban en secreto; decían que había llegado el momento y yo era el único que se negaba a admitirlo. No comprendía qué era aquello que yo debía saber y por qué se referían a que este era el principio del fin. Sin embargo, y sin proponérmelo, inicié la caminata; primero por el sendero iluminado por el sol de la tarde que ya conocía y luego, solitario, por el largo y oscuro túnel que me conduciría hasta la profundidad. Al ingresar al socavón, detrás de mí, se coló el viento y el frio que helaron el recinto; entonces, creí percibir mis débiles y agitados latidos cardíacos que se negaban a desaparecer. El agua del interior resbalaba por las estalactitas que colgaban desde la altura, amenazándome con sus puntas filudas; y entre ellas se infiltraba una tenue claridad que alumbraba un altar rocoso, en cuya superficie reposaba una urna de ébano. De improviso una explosión rompió el...

Poemas de ASTRID VILLOUTA SECO

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El pecho acurruca amor y consuelo mientras los cuerpos se desesperezan Un día más de amanecer juntos mar verde y tranquilo ya no hay guerra ni angustia y la pasión es una copa que bebemos a escondidas Semidormida repaso: los peces fueron menos y hubo rosas y espinas también lavadoras, cartas, mudanzas, cuentas por pagar Me gusta observar cómo estiramos el cuerpo y los últimos minutos del despertar Derretidos como el reloj de aquel pintor Cuando suene la alarma tendremos que correr atropelladamente La ciudad acelerada nos espera De cuando en vez hago poemas escurridizos que se me caen por la ventana de la memoria se resbalan del bolsillo gastado se deslizan fuera de mis sueños Y quedan perdidos sin dueño como sonámbulos apátridas flotando en el espacio cibernético Y yo también quedo perdida sin rastro ni memoria imposibilitada de narrarme devorada por la amnesia de mí misma Años perd...

POEMAS DE VIRGINIA RAMOS POSECK

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Diluvio Los bosques yacen bajo el peso del pantano en los charcos del caos las raíces rasgaron los montes la luna pintó el color de las nubes con un pincel de hielo Las flechas de la selva temblaron en el viento el cielo calló en las ventanas del poblado en el quiosco de la plaza se apagó el brillo de faroles en los espejos del agua sobre las calles de piedra Virginia Ramos Poseck 2018.9.12 Traiguén, Araucanía Vértigo Un gajo de uvas en la bandeja de eros en la fiesta de la nada ostras abiertas circulares al fondo del mar remolinos de coral de la historia libada de un fotón invisible en una espiral de vacío idénticas la vida y la muerte pulverizadas en una nube de dígitos binarios Virginia Ramos Poseck Traiguén, Araucanía 2018.9.12  1 .Ñuque he Regresado Por tus caminos de troncos sumo tus números sin nombre leo al revés las páginas en tu alfabeto de abrazos Navego en tu balsa de raíces por mis huellas desnudas en ...

Antologías de los años 90

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